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Lo bueno y lo malo de los productos de relleno

Dr. Billy Spence

Aunque la utilización de este tipo de material se ha convertido casi en una moda, debe verse este asunto con la seriedad del caso. Y si ya se decidió a hacer uso de ellos, es importante conocer el tema en profundidad, además de contar con el criterio de un profesional responsable y experto en la materia.

Uno de los campos que más creció en el siglo XX dentro del ámbito de la cirugía fue el referido a los implantes y los productos usados como relleno en el rostro. Algunos de estos materiales pueden ser de ayuda para los cirujanos plásticos, pero en otras ocasiones resultan un dolor de cabeza. La razón fundamental es que el desempeño poco profesional y el uso indiscriminado de estos productos, que no están bien probados en los humanos, más que ofrecer un beneficio real, en algunos casos pueden crear deformidades y generar secuelas donde son colocados.

Los rellenos son usados fundamentalmente para corregir ciertas depresiones, flacideces o arrugas a consecuencia del envejecimiento. De igual forma, representan un complemento a la cirugía plástica, sobre todo en pacientes muy jóvenes o en aquellos casos en los que el bisturí no logra resolver totalmente el problema.

Debido a las consecuencias que puede tener en algunos casos este tipo de procedimiento médico, cuando se está ante la decisión de mejorar la figura, es recomendable tomar ciertas previsiones básicas y responder a interrogantes tales como: quién hará la cirugía, qué novedad ofrece, qué procedimiento o materiales utilizará el médico, entre otras.

Implantes faciales existentes en el mercado

  • Colágeno: este producto es tal vez el más estudiado desde 1976. Produce granulomas (endurecimientos crónicos de la piel y los tejidos profundos)
  • Ácido hialurónico: es un polisacárido perteneciente a los glicosaminosglicanos, que son sustancias que están presentes en nuestro organismo. Se reabsorbe entre seis y ocho meses
  • Metacrilato (polimetilmetacrilato): es un producto que algunas veces es mezclado con colágeno (Artecoll®, Dermalice®)
  • Aceite de silicona (polimetilsiloxano): también conocido como biopolímero, es el relleno que más se ha utilizado en la historia de la medicina estética. Su uso inyectado está prohibido. Sólo es aceptado en implantes mamarios, de glúteos o de pantorrillas
  • Otros productos: Policrilamida, Bio-Alcamid®, Ac Poliláctico (New-Fill©).

De todos los productos mencionados anteriormente, el ácido hialurónico y el ácido poliláctico son los que menos producen consecuencias, pues se reabsorben entre los seis meses y los dos años tras la implantación. Además, pueden ser colocados en las capas superficiales de la piel y no dejan granulomas (tumoraciones crónicas). Por el contrario, el metacrilato y el aceite de silicona líquida son los que más acarrean complicaciones, entre ellas, irregularidades de la piel, granulomas crónicos, depresiones y cambios de color de la piel en el sitio de la inyección, al igual que atrofias y necrosis de la piel.

Actualmente, resulta preocupante ver que en Venezuela se están utilizando de una manera indiscriminada productos como el metacrilato (polimetilmetacrilato) y la silicona líquida, además de que no hay control sanitario de lo que se inyecta y no se toman en cuenta las complicaciones. Estas sustancias están siendo colocadas no sólo en la cara, sino también directamente en las mamas y los glúteos, y son anunciadas públicamente como una novedad, sin anestesia y sin dolor, aunque realmente no es así.

Recomendaciones

  • Utilizar solamente productos reabsorbibles, en el caso de la cara, por ejemplo, ácido hialurónico, grasa de su propio cuerpo.
  • Si se quiere aumentar el volumen de las mamas o los glúteos, es preferible que se coloquen prótesis, pues son más seguras, podrán ser retiradas cuando se desee y dejan mejor forma.
  • No hacer uso del metacrilato ni tampoco del aceite de silicona líquida. Éstos nunca podrán ser retirados, dejan irregularidades y no son reabsorbibles. Si no se está conforme con el resultado, se habrá perdido el dinero y se ganará una complicación difícil de resolver.
  • Exigir al médico el registro sanitario del producto que se va a utilizar, incluyendo el nombre completo.
  • Es importante recordar que no se debe ahorrar cuando se trata de la salud y menos de la vida. Productos como el metacrilato y el aceite de silicona líquida pueden ser más baratos, pero a la larga generan un gran problema y podrían incluso poner en riesgo su propia vida.


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